En Mayo de 1846, debido al bloqueo impuesto en Barcelona por los ejercidos carlistas durante “La revuelta de los Marineros”, se agotaban las reservas de sal de que disponía la ciudad condal. Un conocido hombre de negocios retó a varios armadores para que llevarán sal de las salinas de las islas Pitiusas, prometiendo pagar con oro a quien devolviera antes. El ganador fue una goleta de Baltimore de 32m de eslora llamada Falcó Maltès.
En 1989 la Asociación Asociación de Navegantes de Altura Mediterráneos (ANAM) y con el impulso del navegante Pep Farrés, puso en marcha la primera edición deportiva de la Ruta de la Sal, desde el puerto barcelonés de Port Ginesta hasta las Pitiusas. En esta primera regata participaron 36 embarcaciones. Esta regata se ha convertido en un referente y puede considerarse la regata de altura más importante del Mediterráneo.
En marzo de 2027, 180 años después de la primera travesía, se celebrará la primera edición de la Micro Ruta de la Sal con el objetivo de impulsar el comercio marítimo sostenible en el Mediterráneo. En ésta, la carga de sal deberá transportarla veleros de navegación autónoma y sostenible (cero emisiones).
En esta primera edición de la Micro-Ruta de la Sal participarán, por el momento, seis equipos universitarios (Barcelona, Cantabria, Cartagena, Madrid, Ferrol y Cádiz) y un equipo compuesto por alumnos de tres centros educativos de Formación Profesional en Eivissa.
Se dará un premio al primer clasificado en la modalidad autónoma y un premio al primer clasificado en la modalidad asistida.
Se dará una mención especial al equipo que complete la travesía con la embarcación de construcción más sostenible. La sostenibilidad de la embarcación será evaluada por el jurado de la regata.
Todos los equipos que completen la regata recibirán un certificado que acredite la meta alcanzada.
El reto se plantea a equipos con participantes pertenecientes a un centro educativo. Estos tendrán que:
Construir un velero con una eslora máxima de 3,0 m.
La propulsión del velero estará generada únicamente por la fuerza del viento.
El velero deberá realizar la travesía de forma totalmente autónoma (sin asistencia externa alguna).
Habrá dos categorías de competición: Navegación autónoma y Navegación Asistida.
Todos los veleros deben empezar la regata en modalidad autónoma.
Si un velero necesita asistencia externa durante la regata, el equipo podrá darla. En ese momento el velero pasará a la modalidad asistida.
Los veleros irán equipados con sensores y baterías que los alimenten. Las baterías podrán cargarse únicamente con fuentes renovables.
Cada velero deberá transportar 1kg de sal.
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