La bahía de Sant Antoni de Portmany fue escenario el pasado abril de la primera prueba de la Micro Ruta de la Sal, una iniciativa creada como ensayo previo a la futura competición internacional de veleros autónomos prevista para 2027. Integrada en la XXXVIII Ruta de la Sal Rumbo Ibiza, la experiencia reunió a universidades y centros educativos españoles que presentaron diferentes prototipos propulsados mediante energías renovables. A lo largo del fin de semana, los participantes realizaron actividades técnicas, intercambiaron conocimientos y pusieron a prueba sus embarcaciones en el mar.
Entre los proyectos participantes estuvieron el Vaucan, de la Universidad de Cantabria; el Saluca, de la Universidad de Cádiz; el Raig FNB, de la Universitat Politècnica de Catalunya; y el MAM, desarrollado por centros educativos de Ibiza. Aunque algunos barcos comenzaron a experimentar con sistemas autónomos, otros todavía utilizaron control remoto. El Raig FNB destacó especialmente al ser el único prototipo que logró completar todo el itinerario de pruebas, demostrando una notable combinación de rapidez, solidez y fiabilidad pese a navegar todavía mediante radiocontrol.
La jornada permitió obtener información práctica sobre el comportamiento de estas embarcaciones y reforzó la colaboración entre estudiantes, universidades y centros de investigación dedicados a la navegación autónoma. El Club Nàutic Sant Antoni también tuvo un papel esencial al facilitar las instalaciones y acercar el proyecto al público. Con la mirada puesta en 2027, cuando los barcos deberán recorrer unas 54 millas náuticas hasta Ibiza transportando simbólicamente un kilogramo de sal, el Raig FNB parte como uno de los proyectos más prometedores gracias a su rendimiento demostrado y a la futura incorporación de su sistema de navegación completamente autónoma.
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